CAMPAÑA U JEETS’EL LE KI’KI KUXTAL POR UNA VIDA DIGNA ¡VAMOS POR LA AUTONOMÍA!




Durante más de cinco siglos han impuesto una carga muy pesada sobre la historia de nuestro pueblo; la invasión española fue el inicio de la destrucción de gran parte de aquello que construyeron, estudiaron, diseñaron, escribieron y planearon nuestras abuelas y abuelos, posteriormente la colonia impuso una carga laboral tal sobre nuestro pueblo, que incluso impactó hasta el corazón, la memoria y la voluntad de gran parte de la población.


Engaños desde el poder han sido la constante en nuestra historia; los hacendados engañaron a nuestros abuelos y abuelas en la guerra de la independencia de México, a cambio del sueño de territorio y libertad los campos fueron bañados con sangre maya, posteriormente con el mismo sueño, en la revolución, nuestro pueblo volvió a poner la sangre y recibió de nuevo engaños y más dolor.


Sin embargo, la fuerza de nuestra raíz es profunda y está enclavada en la memoria, porque con creatividad una línea de abuelas y abuelos fueron resguardando en su mente, corazón, en la selva y en las cuevas, en los rincones recónditos de nuestras comunidades; los saberes, nuestra espiritualidad, la que nos ha mantenido como un pueblo vivo y fuerte hasta ahora.


En este marco histórico, hubo una época en la que pudimos reconstruir nuestra forma de organizarnos, la forma de vivir nuestra espiritualidad sin escondernos, una época en la que vivimos la autonomía. Sin embargo, la ambición del dinero y el poder del mal gobierno los motivaron a usar la fuerza militar para que con sangre y fuego destruyeran nuestra autonomía, en mayo de 1901, las fuerzas militares entraban a Noj Kaj Santa Cruz Xbáalam Naj (hoy Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo) para intentar destruir la experiencia de autonomía de nuestro pueblo maya; el 13 de abril de 1933, de nuevo intentaron finalizar con la autonomía atacando la comunidad de Dzulá, quien enfrentó con armas y con dignidad al ejército para defender su libertad.


Como símbolo de esta imposición del estado mexicano en contra del pueblo maya, tal como lo dicen sus mismos informes militares, fue el izamiento de la bandera mexicana en nuestro territorio. Con este símbolo iniciaban las celebraciones del estado mexicano en su guerra contra nuestro pueblo. Múltiples guerras ha tenido que vivir nuestro pueblo y hemos tenido que sobrevivir a ellas para seguir viviendo, guerras en las que la constante ha sido nuestra exigencia del respeto a nuestro territorio y nuestra autonomía.


En el último siglo, esta lucha se ha introducido hasta el interior de nuestras comunidades, junto con el capitalismo que ha trastocado nuestra forma de pensar, de alimentarnos, de relacionarnos, también se han introducido los partidos políticos, ofertando una forma distinta de gobernar, una en la que se prioriza la estructura vertical, individual y patriarcal, contraria a la forma de gobernarnos como pueblo maya; asamblearia, horizontal y comunitaria. Por todo lo anterior lanzamos nuestra palabra al aire, buscando corazones en los cuales pueda encontrar cobijo y tierra fértil en la cual pueda germinar y hacernos selva juntos y juntas, hacernos milpa juntos y juntas, hacernos pueblo y reconstruir nuestra autonomía.


Por todo lo anterior, iniciamos esta campaña U Je’ets’el le Ki’ki’kuxtal (El asentamiento de la buena vida/autonomía) que busca a través de la recuperación de la memoria difundir nuestro derecho al ejercicio de la autonomía, en el marco de las campañas que el mal gobierno realiza allá arriba, nosotros y nosotras, desde aquí abajo, realizaremos esta campaña por la vida digna, por la libertad, por el territorio, por la autonomía.


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